Cinco tecnologías para resolver el futuro de la energía

El Wall Street Journal (WSJ) ha publicado un informe especial sobre energía muy recomendable y ha dejado un espacio para soñar con el futuro: “Five Technologies That Could Change Everything“. Aunque el título es muy sugerente, en realidad distan aún mucho de llegar a ser alternativas creíbles al modelo energético actual. Vamos a revisarlas aplicando sentido crítico:

1.0 Energía solar basada en el espacio. Hace ya muchos años que se propuso que satélites captadores con enormes placas solares se encargaran de recoger energía solar y transmitirla a la Tierra, evitando así el filtro de la atmósfera, e incluso aprovechando la altura para enviar energía a zonas sin luz.

El principal inconveniente es el colosal coste de un sistema energético como éste: satélites de enormes dimensiones, que requerirían un buen número de lanzamientos, y un sistema de mantenimiento que dejaría pequeño todo lo hemos visto hasta ahora con la ISS. Además, está el problema de la transmisión de energía a través de la atmósfera sin pérdidas.

Una tecnología que está aún muy lejos (exactamente 30 años y 20 mil millones lejos).

2.0 Baterías avanzadas para automóviles. De esto puedo hablar en primera persona pues tuve la suerte de tratar el año pasado con gente de la empresa A123 (¡vaya, suenan como una password!) que precisamente están tratando de ofrecer baterías que:

* Sean seguras, especialmente ante colisiones
* Sean ligeras, ya que a día de hoy suponen un peso importante dentro de un vehículo eléctrico
* Se recarguen rápidamente, como en una gasolinera actual, y no durante horas y horas
* Entreguen potencia a un ritmo similar al combustible de un vehículo convencional
* Todo ello a un precio reducido

Los vehículos eléctricos serán una alternativa viable cuando sus baterías cumplan estas condiciones, pero ahora mismo están muy lejos en muchos sentidos. Un problema en absoluto menor es el de materiales, ya que las tecnologías basadas en iones de litio (por ejemplo, las de los portátiles) son caras y limitadas, y otras alternativas como las baterías de litio-aire pueden estar a diez años de llegar al mercado.

3.0 Almacenamiento de la energía. Esta si que es la piedra de toque de la energía del futuro. Hasta el momento sólo hay una forma conocida y eficiente de almacenar energía, y es en forma de combustible, pero ¿cómo guardar para otro momento la captada del sol, la hidroeléctrica, la eólica?

En primer lugar están las baterías, pero en los dos últimos párrafos no han tenido tiempo de mejorar. Así que si resultan caras para un coche, son inalcanzables para almacenar, por ejemplo, la electricidad requerida por un barrio.
Otros medios explorados se basan la conversión de la energía en algún producto intermedio que permita almacenarla. En este sentido, hay grandes esperanzas en el hidrógeno. El estupendo artículo de New Scientist “Why sustainable power is unsustainable” (traducido en “Por qué nuestra energía sostenible es insostenible“) es un catálogo de pegas para muchas de las tecnologías alternativas en las que hay puestas tantas esperanzas. Por ejemplo, como la escasez del Indio puede amenazar el desarrollo de la energía solar, y, en el caso que nos ocupa, como la escasez (y elevadísimos precios) del Platino y sus sustitutos como catalizadores afectan a la producción de hidrógeno.

Hay también grandes esperanzas en el uso de nanotubos de carbono, pero aún se trata de un trabajo de laboratorio

4.0 Captura y almacenamiento de carbono. Se trata de una serie muy prometedora de técnicas que tienen más relación con el cambio climático que estrictamente con la energía. Se trata de hacer que los medios convencionales de producción (por ejemplo, una central de carbón) sean “limpios” impidiendo que el carbono generado pase a la atmósfera. Para ello se extraer el CO2 de los humos producidos, se condensa y se inyecta en terrenos adecuados donde capas de roca porosa sean capaces de retenerlo.

Esa es la teoría, pero la práctica está aún muy alejada de ser algo real. Lo cierto es que si el procedimiento es viable y su coste no es disparatado (por ejemplo, en términos de energía) podría servir también para extraer CO2 ya presente en la atmósfera, aunque tendría que hacerse a una escala colosal para que tenga un impacto medible.

5.0 Nueva generación de biocombustibles. Lo cierto es que después de las dificultades que se produjeron hace dos años en torno al maíz y el etanol, es muy necesario encontrar alternativas. El WSJ apuesta por las algas, que se señalan como las creadoras del petróleo actual.

Ahora mismo es un muy pronto para llegar a una producción industrializada de combustibles basados en algas: hay que seleccionar las más apropiadas, definir las condiciones favorables de cultivo, identificar fuentes de agua y nutrientes, y afinar el proceso de generación de carburantes. Una vez más, faltan años, y posiblemente muchos.

Tenemos un serio problema si esta es la lista de tecnologías más prometedoras, ya que no hay ninguna en condiciones de dar el salto a la producción masiva. Parece que tenemos bastantes años por delante de promesas, sin cambios sustanciales en la forma de producir la energía que consumimos, lo que es en sí mismo una muy mala noticia: la demanda creciente de los próximos años se abordará aumentando el uso de tecnologías que ya consideramos ineficientes y sucias.

Por último, llama la atención en este resumen la ausencia de referencias a la fusión, esa eterna promesa, que siempre está a veinte años de ser viable.