Una vez más, el rock podría salvar al mundo…de la energía solar

El rock como el buen arte nació en el gueto; entre los de afuera del sistema, es decir, entre los nadie. Por eso el rock genera polémica desde que vio la luz y al paso del tiempo no deja de ser el destinatario de críticas descarnadas de los señores que dictan las reglas y las instrucciones precisas y es también por defecto y efecto, acopio de la frustración de las hordas masificadas que lo culpan por sus demonios persecutorios y personales que noche a noche salen de su armario. Afortunadamente, el rock también es honestidad y es esperanza; sigue siendo la lírica del músico sincero, de ese que no se rinde, es su plumilla en la mano y la guitarra que rasga. Eso lo sabemos todos, al parecer también los objetos inanimados. Porque de acuerdo a un estudio realizado por los científicos de la Universidad Queen Mary de Londres y del Imperial College de esa misma ciudad, la música rock aumenta el rendimiento de las celdas solares hasta en un 40%.

¿Qué decías de mi ruido infernal?

Sin especificar de qué banda o cantante están hablando los científicos encargados de este estudio comentan que han llegado a esta sorprendente conclusión debido a que las frecuencias tan altas muy características del rock, producen vibraciones que incrementarían la generación de energía en las celdas solares y este incremento puede llegar a ser incluso de un 40%.

El principio de todo

Todo comenzó como un simple experimento para comprobar la influencia del sonido en ciertos materiales para el que este grupo de científicos, expertos en nanotecnología decidió construir unas celdas solares con millones de filamentos microscópicos llamados nanorods (no, no nanorocks) de óxido de zinc; estos fueron cubiertos de un polímero activo para crear un dispositivo capaz de convertir la energía solar en electricidad. Hasta ahí vemos que es una celda solar muy común. Una vez construida la celda solar, decidieron exponerla a sonidos de diferentes frecuencias para saber cómo reaccionaba; el resultado fue sorprendente porque incluso con sonidos muy por debajo de 75 decibeles (similar al rango del sonido de una impresora de oficina) incrementaban significativamente el rendimiento del material de este dispositivo solar.

La antesala de esta historia

Los científicos ya habían descubierto anteriormente que al aplicar tensión o presión en materiales derivados del dióxido de zinc estos presentaban un efecto piezoeléctrico. Se trata de un fenómeno que presentan determinados cristales al ser sometidos a tensiones mecánicas por el cuál adquieren una polarización eléctrica en su masa, por lo que aparece una diferencia de potencial y cargas eléctricas en su superficie. Sin embargo, ese efecto no había sido objeto de estudio hasta ahora.

“Inicialmente pensamos que debido a que las ondas sonoras producen fluctuaciones aleatorias, unas anularían a las otras y por lo tanto no esperábamos ver ningún efecto global significativo en la producción de energía” señala James Durrant, catedrático de Fotoquímica del Imperial Vollege de Londres y codirector del estudio. “Nos sorprendimos al comprobar que las ondas sonoras no solo no anulaban a las de la luz sino que ciertas frecuencias parecían multiplicar la generación de energía en la celda solar. Además, la mejora del rendimiento era muy elevado, pese a la escasa energía que se había empleado para potenciarla” puntualizó.

El rock nunca deja de ser oportuno

Una vez comprobada la influencia del sonido en la celda solar, el equipo procedió a probar distintos sonidos con frecuencias diferentes para estudiar su hallazgo desde otras perspectivas. Fue cuándo recurrieron a la música rock, misma que multiplicó notablemente la eficiencia de la celda solar, de acuerdo con los investigadores, se debe a los poderosos agudos y graves que se escuchan en este tipo de arte.

De acuerdo a los investigadores, el descubrimiento resulta muy alentador para desarrollar nuevas celdas solares a bajo costo pero además, serviría para inventar en un futuro, otro tipo de dispositivos solares que se expondrían a vibraciones acústicas para incrementar su capacidad de producir energía; dispositivos que podrían ser desde unos audífonos hasta un auto; alimentados por el sol y potenciados por el rock; ¿o será al revés?

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