Aerogeneradores: cómo funcionan.

El viento es una fuente de energía limpia, sostenible que nunca se agota, y la transformación de su energía cinética en energía eléctrica no produce emisiones. Los aerogeneradores producen electricidad aprovechando la energía natural del viento para impulsar un generador.

Los molinos de viento se han convertido en aparatos de alta tecnología llamados aerogeneradores. Las turbinas pueden genera electricidad desde que el viento logra una velocidad de entre 3 y 4 metros por segundo, genera una potencia máxima de 15 metros por segundo y se desconecta para prevenir daños cuando hay tormentas con vientos que soplan a velocidades medias superiores a 25 metros por segundo durante un intervalo temporal de 10 minutos.

Generar energía a partir del viento es simple: el viento pasa sobre las aspas del aerogenerador provocando que giren. Las palas hacen rodar un eje que hay dentro de la góndola, que entra a una caja de cambios. Esta caja de cambios incrementa la velocidad de rotación del eje proveniente del rotor e impulsa el generador que utiliza campos magnéticos para convertir la energía rotacional en energía eléctrica.

La energía del generador, de 690 voltios, pasa por un transformador para adaptarla al voltaje necesario de la red de distribución, generalmente de entre 20 y 132 kilovoltios. Las redes regionales de distribución eléctrica reparten la energía por todo el país, tanto para hogares como negocios.

Tanto los aerogeneradores terrestres como los marinos tienen en la parte superior de la góndola dos instrumentos que miden la velocidad y la dirección del viento. Cuando el viento cambia de dirección, los motores giran la góndola y las palas se mueven con ella para ponerse de cara al viento. Las aspas también se inclinan o se ponen en ángulo para asegurar que se extrae la cantidad óptima de energía a partir del viento.

Toda esta información queda grabada en los ordenadores y se transmite a un centro de control. Cada aerogenerador es revisado periódicamente. Los ordenadores controlan los diferentes componentes de la turbina y, si detectan un problema, hacen que la turbina deje de funcionar y alertan a un técnico o ingeniero para que la revise.

Hoy en día, la energía eólica suministra casi el 3% del consumo mundial de electricidad (2,9%). Las expectativas del sector señalan que a finales de la década la capacidad se multiplicará por dos, lo que demuestra la confianza de los expertos en este tipo de energía renovable como motor del mundo del mañana.

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