Chilenos crean bolsa que se disuelve en el agua

Un millón de bolsas de plástico se consume cada minuto en el mundo. La mayoría termina en vertederos o en los océanos. Este artículo creado en la década de 1960 a base de polietileno tarda 500 años en descomponerse en el medio ambiente.

Un informe del World Wildlife Fund (WWF) pronosticó que para 2030 los desechos plásticos podría aumentar un 41%, resultando en la duplicación de la presencia de estos en los océanos.

Así que cuando Roberto Astete y Cristian Olivares, fundadores del emprendimiento chileno Solubag, presentaron una bolsa de plástico que se desintegra en el agua en pocos minutos, sorprendieron a muchos. ¿Acaso esto es posible?

“La gracia de esta bolsa es que se disuelve completamente en agua y el agua que queda es inocua. Se puede tomar, no tiene ningún químico”, dijo recientemente Cristian Olivares, el gerente comercial de la empresa.

¿El secreto? De acuerdo con Olivares, para las Solubag se utiliza caliza en vez de derivados del petróleo. Es por eso que su impacto ambiental es nulo si se compara con el de otras alternativas, como las bolsas oxo-biodegradables, que están hechas con base en polietileno y se desintegran en muchos trozos pequeños de plástico contaminante.

La fórmula química de las Solubag se basa en el alcohol de polivinilo (PVA), un material con el que dieron Astete y Olivares mientras trabajaban en la fabricación de cápsulas de detergente biodegradables.

Esta innovación podría ser ampliamente aceptada en Chile, donde en el mes de febrero entró en vigor la prohibición de las bolsas de plástico en los grandes comercios. Actualmente, Solubag produce sus sacos en China y analiza instalar una fábrica en Tomé, Chile. “Para llegar al mundo necesitamos tener una planta en Sudamérica”, dijo Astete.

La iniciativa ha ganado el premio SingularityU Chile Summit 2018 como emprendimiento catalizador de cambio, lo que les ha valido una pasantía para los inventores en Silicon Valley a partir de septiembre.

Con información de ONU Ambiente.