Mexicanos encuentran la forma de desinfectar y reutilizar las colillas de cigarro

Ciudad de México.- Dos jóvenes mexicanos encontraron la forma de darle un segundo uso a las colillas de cigarro consumido, con lo que evitan que este desecho llegue a contaminar el suelo o el agua en un proceso de degradación que puede tardar entre 2 y 10 años.

Mediante la aplicación de un proceso biotecnológico con base en un microorganismo, logran degradar la colilla en un 15 por ciento y la desintoxican al 100 por ciento.

Y es que las colillas, a pesar de su pequeño tamaño, tienen sustancias perjudiciales para el medio ambiente, como nicotina, alquitrán, acetato de celulosa e hidrocarburos, así como metales pesados como plomo, arsénico y cianuro.

Cuando por alguna razón las colillas terminan en el desagüe, además de
contribuir al taponamiento del drenaje, una sola colilla de cigarro puede contaminar ocho litros de agua de mar y hasta 50 litros de agua potable.

Sin embargo, como parte de este procedimiento, las colillas son colocadas en bolsas a las que se agrega un hongo que secreta enzimas que degradan la colilla y las sustancias tóxicas que contiene.

Los emprendedores cuentan ya con tres medio de acopio de este material contaminante: el primero es a través del llamado Colilla Challenge”, una iniciativa que impulsa a personas comprometidas con el medio ambiente a juntar las colillas en botellas de PET y llevarlas a uno de los 18 centros de acopio con los que cuenta esta iniciativa, distribuidos en todo el país.

Otra forma de conseguir el material, explicó Paola Garra, impulsora de esta iniciativa, es con los «Colillatones» que se realizan en áreas verdes-urbanas del Estado de México y la Ciudad de México, en el que se suman grupos de voluntariado a limpiar las zonas para recolectar la colillas. Y la última es recoger los contenedores donde están los fumadores.

De acuerdo con Leopoldo Benítez, uno de los jóvenes emprendedores, tras este procedimiento, con la materia prima recuperada de las colillas es posibles crear papel, aislantes térmicos y acústicos, así como 20 o 30 productos derivados de la celulosa, como cajas de embalaje, papel para relleno, cartulinas, cartón corrugado, macetas y bisutería entre otras cosas.

Con información de Hoy Estado.